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23.01.2023 | Guardar contenido Eliminar de contenido guardado Me gusta Quitar Me gusta

Mucho se habla sobre liderazgo y motivación de equipos. Existen múltiples cursos y especialistas dedicados al fortalecimiento de estas aptitudes y esto se debe, fundamentalmente, al rol que cumplen dentro de una institución.

 

Como seres humanos, ingresar en un ambiente cordial y ordenado cuyos integrantes transmitan energía positiva y buena animosidad hará que nos sintamos confiados, lo que permite verter toda la atención en el desempeño y objetivos personales.

 

Por el contrario, al ingresar en un ambiente hostil y caótico en donde sus integrantes se encuentran superados por las situaciones o transmiten depresión, beligerancia o apatía hará que nuestro instinto de alerta se encienda y utilizaremos gran parte de nuestra energía en la lectura del entorno y el resguardo personal.

 

Trabajar en espacios que cuenten con estas últimas características logran que, con el tiempo, la dedicación y desempeño decaigan y que las personas se encuentren mucho más temerosas para tomar decisiones. Lamentablemente, estas consecuencias no quedan encriptadas únicamente en los manejos internos, sino que llegan a ser percibidas por clientes y colegas porque se trasladan a la calidad del servicio y formas de atención.

 

Es por lo anterior descripto que se puede afirmar que toda institución requiere de equipos motivados para lograr una imagen sólida, transmitir confianza y cumplir los objetivos.

 

Gran parte de la clave para un entorno laboral sano será el papel que desempeñe el líder dentro del equipo. Los líderes son aquellos que logran impulsar el compromiso y rendimiento de sus equipos aun cuando los objetivos se presenten en formas complejas y desafiantes.